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El zumo de tomate sin sal puede ayudar a bajar el colesterol y la tensión

La ingesta de zumo de tomate sin sal reduce la presión arterial y el colesterol LDL en adultos con riesgo de enfermedad cardiovascular, según un estudio publicado en la revista Food Science & Nutrition, y llevado a cabo por los investigadores Tamami Odaim, Masakazu Terauchi, Daisaku Okamoto, Asuka Hirose y Naoyuki Miyasaka, de la Universidad Médica de Tokio, en Japón.

El objetivo del estudio fue investigar los efectos de la ingesta de zumo de tomate sin sal sobre los marcadores de riesgo cardiovascular de 481 vecinos de la ciudad de Kuriyama, Japón, que sufrían prehipertensión o hipertensión y no recibían ningún tratamiento médico.

En el estudio, 184 participantes hombres y 297 mujeres recibieron la indicación de tomar toda la cantidad de zumo de tomate sin sal que quisieran durante un año.

Para cerciorarse del efecto que esta bebida provocaba, se les hizo pruebas de detección de marcadores de riesgo cardiovascular, como presión arterial (PA), perfil de lípidos en suero y tolerancia a la glucosa, antes y después del período de estudio.

Una vez finalizado el estudio, la presión arterial en 94 participantes con prehipertensión o hipertensión no tratados disminuyó significativamente: la presión arterial sistólica bajó de un promedio de 141.2 a 137.0 mmHg, mientras la presión arterial diastólica bajó de un promedio de 83.3 a 80.9 mmHg.

Además, los niveles de colesterol LDL descendieron a lo largo de los doce meses desde los 155,0 mg/dL hasta los 149,9 mg/dL.

Es importante resaltar que las enfermedades cardiovasculares son las mayores causas de mortalidad en todo el mundo y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren más personas por alguna de estas enfermedades que por cualquier otra causa. En 2016 supusieron 15,2 millones de muertes en todo el mundo. Y de aquí a 2030, casi 23,6 millones de personas morirán por alguna enfermedad cardiovascular, principalmente por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares. Se prevé que estas enfermedades sigan siendo la principal causa de muerte.

Como revela el estudio, el tomate contiene una variedad de compuestos bioactivos, como carotenoides, vitamina A, calcio y ácido gamma-aminobutírico, que pueden desempeñar un papel en el mantenimiento de la salud física y psicológica, incluida la prevención de las enfermedades cardiovasculares. En concreto, el licopeno es bien conocido por su fuerte actividad antioxidante y la inhibición de la oxidación de las LDL, que desempeña un papel clave en la iniciación y el desarrollo de la aterosclerosis.

El estudio muestra que el consumo de zumo de tomate sin sal podría mejorar la presión arterial sistólica y diastólica en los pacientes que sufran prehipertensión o hipertensión sin tratar, además de disminuir los niveles de colesterol LDL.

Dado que el zumo de tomate es un producto fácil de obtener y adquirir, los investigadores lo proponen como una opción nutricional para para la prevención de lenfermedades cardiovasculares en personas en situación de riesgo.

Para acceder al estudio completo: onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/fsn3.1066