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"La sostenibilidad ha dejado de ser una moda para convertirse en una tendencia con largo recorrido de futuro"

Asozumos.-Según el último estudio "El mercado de las marcas sostenibles en España", los zumos y néctares son los productos más sostenibles de la cesta de la compra ¿Qué significa esta afirmación? Pedro J.Domínguez.-El sello sostenible con más penetración del mercado es el de FSC, de gestión responsable de bosques, que está presente en los envases y está muy extendido en el mercado, no sólo en zumos y néctares, sino también en la leche, por ejemplo.  La industria de envasado está muy comprometida con la utilización de fuente sostenibles de papel, de hecho hay empresas que a corto plazo habrán logrado que el 100% de sus envases estén certificados. Esto explica la alta penetración de la categoría en el mercado de marcas sostenibles. Asozumos.- ¿Cómo entiende usted la sostenibilidad? P.D.- Dentro del ámbito del gran consumo, la sostenibilidad equivale a desarrollar productos con algún tipo de atributo social o ambiental. Son valores que deben estar certificados por terceros, puesto que la transparencia en este caso es fundamental y no basta con vender la preocupación por el medio ambiente o la sociedad por sí sola. La incorporación de sellos garantiza al consumidor que esos atributos sociales o ambientales son reales y, además, les proporciona una información sobre cuáles son los beneficios que reporta. Asozumos.-¿Cuántas patas tiene la sostenibilidad desde su punto de vista? P.D.- En realidad tiene dos, la parte social y la medioambiental, aunque en ocasiones confluyen. Si hablamos de la sostenibilidad en el gran consumo, habría hasta siete patas: su posición en el mercado, la dimensión social o ecológica de sus sellos, su perfil de consumidor, el desarrollo de producto por parte de las marcas, su oferta en tiendas, su actividad promocional y su posicionamiento de precio. Por sintetizar, estamos ante un mercado pequeño pero cada vez más relevante, muy asociado a aspectos medioambientales, dirigido a un consumidor de clase media/alta, con relativa facilidad para encontrar en tienda marcas normalmente de fabricantes, que suelen tener un precio premium, pero al mismo tiempo suelen ser objeto de promociones en punto de venta.
Asozumos.- ¿Qué puede aportar realmente a los productos de alimentación y en particular a los zumos y néctares el contar con un label sostenible? P.D.-La sostenibilidad ha dejado de ser una moda para convertirse en una tendencia con largo recorrido de futuro. Es un mercado que crece al 7%, muy por encima del total de gran consumo, y los consumidores, que en muchos casos son de clases económicas acomodadas, identifican muy fácilmente la alimentación con la sostenibilidad. Todo ello conforma un nicho de mercado muy atractivo para fabricantes y distribuidores y, al formar parte de él, contarán con el beneplácito del consumidor, que les recompensará incorporando estos productos a la cesta de la compra. Asozumos.- La sostenibilidad comienza desde el cultivo y España es una gran productora de frutas y hortalizas, muchas de ellas para transformar en zumo. ¿Qué ventajas puede ofrecer a la industria de zumo frente a otros productos? P.D.-De momento la sostenibilidad en zumos y néctares es visible en su continente, en su envase, principalmente con el sello FSC, como se ha mencionado anteriormente. La participación de otros sellos como el orgánico es todavía residual en esta categoría. Para la industria, participar a través de sellos, aunque correspondan al envase, que es un elemento más del producto, es importante porque se garantiza el origen sostenible de la materia prima. Asozumos.- Por último, ¿considera que el consumidor valora los certificados de sostenibilidad de los productos y que está dispuesto a pagarlos? P.D.- El consumidor valora muy positivamente las marcas que incorporan atributos sociales o medioambientales, e incluso está dispuesto a pagar más por ellos. No obstante, hay que mejorar en información y en conocimiento de los sellos, así como en disponibilidad en las tiendas. Los productos con sello FSC son habituales en la práctica totalidad de los establecimientos, pero los de Comercio Justo, por ejemplo, están presentes en tres de cada diez tiendas.